
Para algunas personas, empieza a resultar dificil mantener el equilibrio entre su vida real o profesional, y su vida virtual, en la que desarrollan la mayoría de sus relaciones sociales.
Este parece ser el caso que comenta Michael Arrington en TechCrunch: Charlie, un trabajador de Goldman Sachs en el Reino Unido, que fue advertido por su Departamento de IT de que el tiempo que había pasado en Facebook, una conocida red social, ascendía a más de 500 horas en los últimos seis meses: más de cuatro horas por día laborable metido en dicha red social.
Algo grave teniendo en cuenta ya no sólo la intensidad del uso, sino el hecho de que las normas de la compañía prohibian expresamente el uso de tales redes sociales. Ante tal exceso, el Departamento de IT le advertía en su mensaje que si bien, como gesto de buena voluntad, no iban a notificar a su supervisor de manera inmediata, sí debía cambiar su actitud y abstenerse completamente de visitar ese sitio. Como toda respuesta, Charlie copió el texto del mensaje en su página de Facebook, y añadió el siguiente párrafo:
“Es una clara medida del cómo de aberrante me he vuelto el que no sólo esté sorprendentemente orgulloso de ésto, sino que además, lo primero que haya hecho haya sido postearlo aquí, y que el perder mi trabajo me preocupe mucho menos que lo que me preocupa perder Facebook”
Desconozco la fiabilidad de esta historia ni sus circunstancias coyunturales más allá de lo que cuenta Michael Arrington, pero me parece sencillamente impresionante.
Visto en: E. DANS





13, Marzo, 2007 a las 11:41 am |
[...] o imprudente? Ya traté el tema en Vida real, vida virtual y sus fronteras. Pero en esta ocasión lo retomo, pues en ‘La Tejedora’ que suelen despreciar con indolencia [...]