Nos están vigilando

cámara de seguridadUna exposición en Nueva York abre el debate sobre los sistemas electrónicos de seguridad, lo ha comentado R. Bosco y S. Caldana en EL PAÍS.

Esgrimiendo la bandera de la protección y la seguridad, las cámaras de vigilancia nos están invadiendo. Están por doquier: ya no sólo en bancos, aeropuertos y carreteras, sino también en pequeñas tiendas, casas particulares y esquinas del centro. Y no se trata sólo de grabar sino de profiling perfilar, catalogar las características de un individuo y su posible amenaza a partir de sus rasgos, su atuendo o su actitud.

Un sistema peligroso, arbitrario y falaz, cuando la operación es dejada en manos de una máquina. “Desde que el presidente Bush los ha convertido en la punta de lanza de su ineficaz guerra contra el terrorismo, el uso de los sistemas digitales de clasificación se ha disparado, poniendo en evidencia la necesidad de un debate sobre sus implicaciones éticas y sus posibles nefastas consecuencias“, afirma Christiane Paul, comisaria de new media del Museo Whitney y de la exposición Profiling, que se presenta en el centro neoyorquino, hasta el 9 de septiembre.

El público del Whitney, habitualmente grabado por motivos de seguridad, lo será para formar parte de dos obras de arte. “Estos proyectos artísticos capturan e incorporan a sus montajes imágenes del público. Éstas no están grabadas y no se guardan en ningún formato“, asegura una cartela en la entrada, sin duda con el fin de mitigar el asombro del visitante que dentro de poco se verá multiplicado en los monitores, protagonizando un vídeo musical. No todos están preparados para convertirse en estrellas de rock, así que SVEN-Surveillance Video Entertainment Network, se encarga de descubrir la rock star que se oculta en cada uno de nosotros. SVEN, un proyecto de Amy Alexander, Jesse Gilbert, Wojciech Kosma, Vincent Rabaud y Nikhil Rasiwasia, aborda las conexiones entre vigilancia y entretenimiento, haciendo que el espectador perciba la amenazadora sensación de sentirse observado, junto al agradable escalofrío que proporciona ser el centro de todas las miradas. En vez de aplicar parámetros que detectan los rasgos criminales, SVEN busca las potencialidades performativas del espectador introduciendo su imagen en un vídeo musical. El resultado, a menudo, absurdo y ridículo, se asemeja al obtenido por las mismas técnicas empleadas en ámbito policial.

El asombro del visitante es aun mayor, cuando se vuelve a encontrar con su rostro ampliado y proyectado en una pantalla gigante, acompañado de una definición totalmente arbitraria, como “hambriento“, “sospechoso” o “excesivamente concentrado“. Se trata de Taken, un proyecto de David Rokeby, que visualiza las dinámicas de los sistemas de catalogación digitales en dos pantallas donde se proyectan diferentes perspectivas de las actividades del espacio expositivo. Una muestra los movimientos de los visitantes en una representación abstracta de la sala y la otra alinea las caras de un centenar de ellos. Periódicamente esta segunda imagen es sustituida por la ampliación de un rostro escogido al azar, acompañado por la definición que le asigna un programa de clasificación, a partir de los parámetros establecidos por el artista.

Los visitantes ríen, se buscan en las pantallas, se indican unos a otros, comentan las actitudes extrañas y miran en derredor intentando averiguar desde donde les están grabando, mientras tanto las cámaras de vigilancia -silenciosas, ocultas y olvidadas- siguen haciendo su trabajo. www.whitney.org

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