El CD cumple hoy 25 años

He leído en el blog BANDA ANCHA que cuando Philips fabricó el primer CD un 17 de agosto de 1982 en Langenhagen (Alemania), nadie preveía que se convertiría en el mejor exponente de la revolución digital que estaba por llegar. Hoy, como bien explica El Mundo, “la variedad de soportes existentes, en plena era de Internet y del iPod, comienza a relegar al CD en un mercado cada vez más competitivo.” En el momento de su lanzamiento, en noviembre de 1982, sólo había en circulación apenas 150 títulos, en su mayoría de música clásica, si bien el primer conjunto que vio la luz con ellos fue ABBA, junto con Beethoven. Como bien recuerda El Mundo, “los primeros modelos de reproductor de CD (entre ellos, el Philips CD100) salieron a la venta por primera vez en Japón, y en marzo de 1983 llegaron a los mercados de EEUU y Europa.”

Aquel avance tecnológico surgió de una colaboración empresarial entre el gigante europeo Phillips y el innovador fabricante japonés Sony. Fue “la base de una serie de innovaciones enfocadas sobre todo al ocio digital, como el DVD o la nueva generación de discos ópticos, como el HD DVD o el Blu-ray.”

En el momento de su creación supuso un avance incuestionable porque suponía el paso del formato analógico de los discos de vinilo al del soporte analógico binario, y fue en la música donde el cambio fue casi revolucionario. ¿Cuántos echan de menos el encanto de los antiguos LP”s con sus fantásticas portadas?

El proyecto inicial del CD se inició durante los años 70, en los laboratorios de investigación óptica de la multinacional holandesa Philips. A esta antigua división de investigación pertenecía entonces el ingeniero Pieter Kramer, quien reconoce, en declaraciones a Associated Press, que supuso un trabajo arriesgado porque no había nada parecido anteriormente: “Cuando comenzamos no había nada de nada“, añadiendo que “Philips hizo equipo con Sony, y nuestro primer objetivo era comernos el mundo para el CD. Lo logramos gracias a un acuerdo abiertamente colaborativo para crear un nuevo estándar“. Kramer confiesa ahora todavía perplejo: “nunca imaginamos que un día las industrias informática y de entretenimiento optarían por el CD digital para almacenar el creciente volumen de datos necesarios para los programas informáticos o para las películas.”

Hoy en día el formato CD si bien se emplea masivamente está muy devaluado. Se le tacha de fragilidad, pésima calida de reproducción HI-FI si no se tiene un buen reproductor y haber sido ya superado por nuevas tecnologías, como el DVD, su hermano mayor, o el MP3. Si bien al comienzo al CD le prometían una vida casi infinita libre de fallos, la realidad es muy distinta: se raya con facilidad, se rompe con demasiada frecuencia, deja inaccesible el contenido por culpa de fuentes de calor o electromagnéticas, e, incluso, puede desarrollar hongos, como si fuese una piel animal. Hoy en día, una simple memoria flash USB es más fiable que un CD para almacenar el contenido de una copia de seguridad.

El CD tiene sus días contados. Incluso Bill Gates anunció su muerte hace ya 3 años, anticipando algo que todos intuimos.

El CD está a punto de convertirse en una auténtica pieza de museo. No los tiren. Sus hijos o nietos coleccionistas se lo agradecerán…

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