Estresados por el “e-mail”

Que la sobreabundancia de correos electrónicos es un factor creciente de estrés en el trabajo es algo que cualquiera constata a diario. La evidencia se ha visto ahora reforzada con varios sondeos. Uno de ellos ha sido llevado a cabo por un grupo de investigadores en el campo de la psicología y las ciencias de la computación de las universidades escocesas de Glasgow y Paisley. Eso es lo que comenta un artículo en EL PAÍS:

El resultado es que el 33% de los consultados, de diferentes sectores profesionales vinculados al uso habitual de ordenadores y nuevas tecnologías, manifestó sentirse estresado por la cantidad de e-mails recibidos a diario y por sentirse obligado a responderlos de forma inmediata. Otro 28% confesó percibir que el volumen de correo electrónico recibido era una fuente de presión durante su jornada laboral. Tan sólo un feliz 38% aseguró sentirse despreocupado y responder únicamente al cabo de días o incluso pasadas varias semanas.

La encuesta revela también que el 50% de los empleados revisa su correo al menos una vez cada hora, mientras que un 35% lo hace cada cuarto de hora. Además, se detectaron casos de trabajadores que entran en su buzón personal entre 30 y 40 veces cada 60 minutos. Según una de las investigadoras, la psicóloga Judith Ramsay de la Universidad de Paisley, estos datos ponen en evidencia “el pasmoso grado de penetración que el correo electrónico ha alcanzado en nuestras vidas“.

Para corroborarlo, otra encuesta realizada este verano por la consultora Dimension Data en 13 países revela que el 99,6% de los empleados en puestos que implican el uso de ordenadores utiliza el e-mail, frente a un 80% del teléfono fijo y un 76% del teléfono móvil. Porcentajes que revelan que uno y otro han sido desbancados como principal herramienta de comunicación en el trabajo. En el lado positivo, el 70% de los consultados respondió que gracias al correo electrónico su productividad se ha visto mejorada.

El problema reside cada vez más en cómo despegarse de la adicción al e-mail. La empresa de servicios de empleo Randstad le ha puesto cifras a esta contrariedad. Según su investigación, un tercio de los empleados confesó que recibía correos electrónicos o llamadas telefónicas durante sus vacaciones. Parecido porcentaje de trabajadores (un altísimo y revelador 34%) respondió que estaba convencido de que el trabajo no saldría adelante sin sus contribuciones. Otro 15% desveló que vivía su periodo vacacional “agobiado” por cuestiones laborales y un 8% aseguró que no se cogía más de una semana de asueto para que su trabajo no se resintiese de una ausencia mayor.

Por su parte, la compañía norteamericana de software Visto Corporation, radicada en Silicon Valley, ha constatado, mediante su propia encuesta, que cuatro de cada diez profesionales consulta el e-mail corporativo durante su periodo vacacional a través de sus teléfonos móviles. Sólo una cuarta parte de los consultados, señalan los autores del sondeo, lo ve como un impedimento para desconectar. Según sus cálculos, en la actualidad los empleados norteamericanos dedican una media de 15 horas semanales, nada menos, a leer y contestar correos electrónicos en su trabajo.

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