La música digital: Del disco a la Red

1, junio, 2007

mp3.jpgEn CONSUMER, comentan que en menos de un lustro, la música se ha divorciado del disco y ha pasado a ser etérea y omnipresente; está en los cables, los teléfonos, los ordenadores y, sobre todo, en los reproductores de MP3

La revolución digital se ha notado mucho en la música. El vinilo está casi acabado por la aparición de los CD, que ofrecían una mayor calidad de reproducción. Éstos, a su vez, están siendo relegados al olvido por algo tan intangible como el formato digital MP3, es decir, un archivo que contiene la música en clave de ceros y unos. Aunque el MP3 no da mejor sonido que el CD, eso no es inconveniente pues cabe en todas partes.

Lo digital gana en todos los terrenos a lo analógico (es mucho más fácil de transportar y puede disfrutarse desde cualquier lugar).

El doble de los Beatles en un botón

Una reciente promoción de un reproductor de archivos de MP3 se jactaba de que en su modelo ‘mini’, con un precio de 79 euros, cabe el equivalente a la discografía completa de los Beatles multiplicada por dos. El modelo en cuestión tiene forma de botón y puede almacenar 1 Gigabyte de música digital, mientras que la discografía entera del legendario cuarteto de Liverpool ocupa 500 Megabytes, ni siquiera un CD-ROM. Lo asombroso es pensar que el modelo más amplio de esta gama de reproductores puede guardar y reproducir hasta 60 Gigabytes de música (más de 40 días de música ininterrumpida). Y ni es mayor que un teléfono móvil de gama alta (un Blackberry) ni es más caro, puesto que cuesta poco más de 400 euros.

En un reproductor de alta capacidad (60 Gigabytes) pueden llegar a caber entre 20.000 y 30.000 canciones, lo que vienen a ser entre 1.400 y 1.500 discos. Basta enchufar los ‘cascos’ para escuchar esta extensa discografía mientras se espera el autobús o se camina. Incluso muchos coches ya traen de serie la clavija para conectar el reproductor.

El ritmo está en el aire

En Internet la música digital se mueve por todo tipo de cables como pez en el agua. Es el contenido más compartido de la Red junto con la imagen. Allá donde haya un acceso a Internet, puede haber en sus extremos dos o más personas compartiendo canciones como si estuvieran en la misma sala escuchándolas. Es tan fácil como conectar un ordenador en cuyo disco duro se han guardado canciones (por ejemplo, copiadas de discos compactos) y activar alguno de los programas diseñados para compartir música en canales Peer to Peer (P2P), expresión inglesa que se podría traducir como canal de punto a punto o canal entre iguales. Los dos más populares son eMule y BitTorrent. Estos canales unen a los usuarios que desean una canción (no importa cuán alejados estén) y los que la poseen. En pocos clics de ratón se puede establecer una red P2P por la que pueden viajar los álbumes buscados, a la vez que del disco duro propio otros usuarios extraerán los temas que les interesan. Con las conexiones de banda ancha españolas, un disco tarda poco más de unos minutos en llegar. Así de ligera es la música digital.

El negocio de la música online

Buena parte de este trasvase de música se hace al margen de la industria musical, y muchos artistas dejan de ingresar el dinero que ganaban antes con los discos. Pero también hay tiendas en la Red demostrando que se puede obtener dinero vendiendo canciones en formato digital (MP3 y otros). De hecho, todas las grandes compañías ya están en ellas y el debate ahora se sitúa en si estas canciones digitales deben, o no, llevar sistemas anticopia para evitar que los usuarios después las compartan libremente. Hay países cuya legislación declara ilegales los sistemas anticopia y otros en los que las normas son más difusas. Los sistemas anticopia se conocen como DRM, o Gestor de Derechos Digitales en castellano, y las grandes compañías de discos lo exigen como condición para que una tienda pueda vender sus canciones en Internet. Por contra, las compañías independientes no suelen exigir DRM para que se venda su música online.

Las principales tiendas

El usuario que se sienta incómodo con los sistemas P2P, puede optar por comprar canciones en los portales de descarga de música digital de pago. Los más populares son:

  • iTunes Music Stores es la más famosa, exitosa y cara. En ella se puede encontrar prácticamente toda la música digital que existe. Cada canción cuesta 0,99 euros (un disco entero descargado oscila entre 10 y 20 euros). Esta protegido por su sistema anticopia (DRM) sólo deja que las canciones se puedan escuchar en grabadas en un CD o en los reproductores MP3 de la marca Apple, los famosos iPod. Ha empezado a vender canciones sin DRM, pero más caras.
  • Emusic es exactamente lo contrario que iTunes Music Store: las canciones salen baratas y se pueden escuchar en cualquier reproductor sin limitaciones, pero su catálogo está muy limitado. La razón es que las grandes compañías se niegan a poner sus canciones en descarga sin sistemas anticopia. Un disco de 15 canciones puede salir por dos euros.
  • Alltunes aunque la empresa madre (Allofmp3.com) es rusa, su música se puede comprar desde cualquier parte del mundo. Se trata de un portal controvertido por sus precios demoledores, que dejan el coste de los discos más actuales por debajo de los dos euros. ¿Cómo lo consigue? Amparándose en la legislación rusa, ofrece música libre de sistemas anticopia a todo el mundo y sin abonar nada a los artistas.
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Una década de MP3

23, abril, 2007

Según cuenta Ramiro Villapadierna de ABC, el MP3 nació hace veinte años en un laboratorio bávaro, pero sólo hace diez que el mundo sabe del MP3, un algoritmo de compresión de audio que ha supuesto la mayor revolución industrial para la música, al hacerla móvil y ubicua.

El Fraunhofer Institut (FhG) logró demostrar que mucha parte del sonido empleado no se oye; y que, el resto, podía ser comprimido hasta doce veces, de modo que, si un segundo de sonido de CD ocupa 1,4 Mb, en poco más del doble podría meter una canción entera. El FhG además partía de que la codificación es subjetivamente «transparente» a partir de 96 Kb/s y no hacía falta más. Los nombres que firman la patente son: Bernhard Grill, Karlheinz Brandenburg, Thomas Sporer, Bernd Kurten y Ernst Eberlein. Pero realmente Dieter Seitzer y Karlheinz Brandenburg son los dos nombres clave en el proyecto.

Brandenburg, el padre

Brandenburg, llamado el padre del MP3 como jefe del equipo, es un matemático que investigaba métodos de compresión desde 1977, y Seitzer, un profesor en la universidad de Erlangen que había trabajado sobre la transmisión de sonido por línea telefónica y ayudó al Fraunhofer con la codificación de audio. A sus 52 años, hoy Brandenburg tiene un nuevo proyecto, el Iosono, que revolucionará el sonido Dolby-Surround y llevará sonido tridimensional puntualmente a cada butaca por medio de una red de altavoces, y si es incorporado por los estudios cinematográficos puede ya estar en las salas dentro de cinco años.

En 1987 empezaron sus investigaciones, pero en 1991 el proyecto estuvo a punto de morir, pues en las modificaciones la codificación no funcionaba correctamente; sólo dos días antes de lanzar la primera versión del MP3 fue hallado el error del compilador. En 1992 fue adoptado el estándar MPEG, y el MP3 enjaretado en éste, pero la capacidad de procesamiento de los PC domésticos no proporcionaba la potencia necesaria. A finales de los 90, el Pentium estaba ya en casi todos los ordenadores, que contaban ya con discos duros de 4Gb e internet por ISDN, y pronto por DSL. Como suele suceder, la combinación en el momento adecuado logró el éxito fulgurante de una nueva industria de la codificación, el intercambio, el almacenamiento, la copia, el transporte y, naturalmente, la piratería. Diez años después del primer aparatito fabricado por la SaeHan de Seúl, el MpMan F10, copiado de inmediato por el californiano Rio de Diamond, el pasado año se vendieron en el mundo 135 millones de lectores de MP3.

También alimentó la eclosión la conciencia de un monopolio de precios inaceptable por parte de los sellos y distribuidoras de discos, que mantenían el CD al arbitrario precio de 2.000 pesetas. Del obseso «freak» del ordenador se dio el salto a la masa en sólo un año, con el empujón culturalmente definitivo en 1999 de un estudiante de 19 años, Shawn Fanning, y su bolsa de intercambio Napster. Lo juzgaron, pero rompió para siempre el monopolio de las discográficas, y hoy cantantes como Kate Walsh nacen en solitario en internet.

El sano compañerismo de la primera época de internet hizo el resto para que la gente se lanzara a compartir, ya no sólo discografías completas sino programas de radio, emisiones curiosas de televisión y películas. El universitario croata Tomislav Uzelac creó el primer software reproductor, el gratuito WinAmp, hoy en 70 millones de ordenadores, y grupos de estudiantes se metieron a enmendar la plana a Fraunhofer y mejoraron el producto con el códificador Lame, que tal vez siga siendo el mejor, con permiso del WMA, y es gratis; aunque desde hace tiempo hay entusiastas del código Ogg Vorbis, que a una cierta tasa de compresión suena mejor. Pero diez años después, el MP3 es más que un algoritmo. En un mundo individualista es ya el símbolo del fenómeno sociológico del compartir en internet.


‘El Quijote’, en MP3

26, enero, 2007

el quijoteLa obra magna de Cervantes se puede descargar gratis en archivos de audio en la página del Departamento de Cultura de Aragón. Cargar con un volumen de las dimensiones del Quijote puede disuadir a muchos de intentar leerlo en el metro, pero ahora uno puede llevárselo puesto en el reproductor de MP3, entre canción y canción, y escucharlo mientras da un paseo.

En Educaragón, la página del Departamento de Educación, Cultura y Deporte de Aragón, puede descargarse la obra magna de Miguel de Cervantes, capítulo a capítulo —un total de 74 capítulos—. Sólo es necesario clicar encima de cada capítulo, pulsar el botón derecho del ratón y seleccionar “Guardar destino como”.

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Visto en: ELPAIS